La Diputación de Soria ha acogido esta mañana la firma del convenio de colaboración con el Obispado de Osma-Soria para la conservación, rehabilitación y mantenimiento del patrimonio religioso de la provincia. Un acuerdo que vuelve a poner de manifiesto el compromiso de ambas entidades con la protección de unos edificios que, además de su valor histórico y artístico, constituyen un elemento fundamental de la identidad y la vida social de los pequeños municipios sorianos.
El presidente de la Diputación de Soria, Benito Serrano, ha rubricado el convenio junto al administrador diocesano de Osma-Soria, Gabriel Ángel Rodríguez Millán. Gracias a este acuerdo se podrán ejecutar actuaciones de rehabilitación en seis templos ubicados en los municipios de Almantiga, Castejón del Campo, La Quiñonería, La Riba de Escalote, Noviales y Yanguas.
La inversión total prevista alcanza los 492.428 euros, financiados mediante la aportación de 150.000 euros por parte de la Diputación de Soria, 200.000 euros procedentes del Obispado de Osma-Soria y 142.428 euros aportados por las propias parroquias beneficiarias. Una colaboración a tres bandas que permite acometer actuaciones necesarias para garantizar la conservación de estos inmuebles y asegurar su uso en las próximas décadas.
Durante la presentación, el delegado de Patrimonio de la Diócesis ha detallado cada una de las intervenciones que se desarrollarán a lo largo de este año. Las obras responden a necesidades concretas detectadas en los edificios y permitirán solucionar problemas estructurales, consolidar elementos deteriorados y mejorar la seguridad y estabilidad de los templos.

La actuación de mayor cuantía se llevará a cabo en la parroquia de San Juan Portam Latinam de Almantiga, donde se invertirán 110.021,96 euros para acometer el arreglo integral de las cubiertas y la consolidación de los muros norte y sur.
En la iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida, en Castejón del Campo, se destinarán 77.703 euros a la rehabilitación de la cubierta del campanario y a la mejora de diversos espacios interiores.

La iglesia de San Pedro Apóstol de La Quiñonería contará con una inversión de 64.650,89 euros destinada a reforzar la cubierta mediante la instalación de una nueva estructura metálica.

Por su parte, en la iglesia de San Miguel Arcángel de La Riba de Escalote se ejecutará una intervención valorada en 36.948,02 euros para consolidar la parte superior del muro de la espadaña.
En Noviales, la iglesia de San Pedro Apóstol recibirá una inversión de 58.200 euros para actuar sobre la cimentación del muro norte y sustituir el muro de piedra de la zona del baptisterio, que presenta problemas de estabilidad debido al asentamiento de la base sobre la que se apoya.

Finalmente, la iglesia de Santa María de Yanguas será objeto de una intervención valorada en 144.904,13 euros destinada al arreglo parcial de la cubierta.
En conjunto, estas seis actuaciones permitirán intervenir en edificios religiosos ubicados en municipios de pequeño tamaño, muchos de ellos con una población reducida, donde los templos siguen siendo espacios de encuentro, convivencia y celebración para los vecinos. Más allá de su valor arquitectónico, las iglesias continúan desempeñando un papel esencial en la vida cotidiana de los pueblos y forman parte inseparable de la historia y la identidad de cada localidad.
Durante su intervención, Benito Serrano ha destacado la importancia de esta colaboración y ha subrayado la dificultad que supone cada año seleccionar los edificios beneficiarios debido al elevado número de necesidades existentes en toda la provincia.
“Son muchos los templos que requieren actuaciones y la tarea de decidir cuáles se incorporan cada año al convenio no es sencilla. Intentamos priorizar aquellas intervenciones más urgentes y necesarias para evitar un mayor deterioro de los edificios”, ha señalado el presidente.
Serrano ha querido agradecer especialmente el trabajo realizado por el delegado de Patrimonio de la Diócesis, José Sala, así como la colaboración con el Departamento de Cultura de la Diputación, una coordinación que permite identificar las necesidades más prioritarias y planificar las actuaciones con criterios técnicos y patrimoniales.
El presidente ha recordado además que este convenio constituye uno de los programas de colaboración más consolidados de la institución provincial. Su origen se remonta al año 1996 y, desde entonces, ha permitido desarrollar actuaciones de rehabilitación en prácticamente todos los rincones de la provincia.
Conscientes de la importancia de esta línea de trabajo, la Diputación decidió incrementar su aportación económica a partir de 2023, pasando de los 100.000 euros anuales que venía destinando al convenio a los 150.000 euros actuales.
Este incremento económico garantiza una mejor conservación de los inmuebles y una mayor durabilidad de las actuaciones realizadas. Además, permite responder con mayor eficacia a las necesidades que presentan los templos de la provincia, muchos de ellos afectados por el paso del tiempo y por las duras condiciones climatológicas que caracterizan al territorio soriano.
“En casi tres décadas de vigencia, más de 175 iglesias parroquiales de toda la provincia han podido ser rehabilitadas gracias a esta colaboración”, ha recordado Serrano, quien destaca que la inversión acumulada supera ya los 10 millones de euros.
Una cifra que refleja el compromiso mantenido durante años por ambas instituciones para conservar un patrimonio que constituye una de las principales señas de identidad de la provincia y que representa una parte fundamental de su legado histórico y cultural.
Cada actuación supone también una apuesta por mantener vivos los pueblos, preservar su historia y fortalecer el sentimiento de pertenencia de sus habitantes. Las iglesias continúan siendo espacios de referencia para los vecinos, especialmente en las celebraciones religiosas, las fiestas patronales y los acontecimientos más importantes de la vida de las localidades.
Por ello, el objetivo último de este convenio es contribuir a la conservación de un patrimonio que pertenece a todos los sorianos, reforzar la identidad de los municipios y ayudar a que los pueblos más pequeños sigan contando con espacios que favorezcan la convivencia y la cohesión social.




