Pasadas las 9 de la noche, la villa de Almazán sufría un nuevo susto, y con ello, una nueva desgracia.
Hace tan sólo 20 días, el pasado 1 de septiembre, la galería porticada del palacio de los Hurtado de Mendoza cedía. Cinco de sus arcos de la galería porticada que da al norte hacia el río, se desmoronaban y se precipitaban hacia la ronda del Duero.
No hubo que lamentar daños personales entonces, pero sí materiales y patrimoniales, que han estado siendo objeto de estudio desde su derrumbe.
Por delante, días festivos en las fiestas patronales de la Villa, y tras ellas, reuniones para analizar la situación y tomar las primeras medidas. La última reunión, el pasado viernes, en la que la Junta indicaba que se estaba realizando un «seguimiento activo de la situación» del Palacio.
En imágenes que han llegado a esta redacción, se ve claramente las grietas que han aparecido durante los últimos días:
Según las imágenes que nos han hecho llegar hasta esta redacción, entre ellas, las que compartimos de uno de sus vecinos, Juan Carlos Aguilar, se aprecia que el derrumbe ha continuado hacia (al menos), la torre norte.
Así se aprecia en la imagen actual:

Y así en el estado en el que quedó el pasado 1 de septiembre:

Estas son otras de las imágenes que nos ha cedido Juan Carlos Aguilar:















