Por las importantes pérdidas económicas y organizativas que esta situación está generando en el tejido empresarial, especialmente en las pymes.
La Cámara de Comercio de Soria ha trasladado a los partidos políticos de Castilla y León las principales preocupaciones del tejido empresarial soriano en relación con el aumento de la incapacidad temporal y las importantes pérdidas económicas y organizativas que esta situación está generando en las empresas, especialmente en pymes y sectores clave de la provincia.
Estas reclamaciones se apoyan en las datos de las propias empresas sorianas consultadas, así como en los recogidos por el Observatorio de Competitividad Empresarial sobre absentismo laboral elaborado por la Cámara de Comercio de España y las conclusiones del reciente informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que confirman que el fenómeno se ha convertido en uno de los factores que más condicionan la competitividad de las empresas.
Según este observatorio, aunque seis de cada diez empresas declaran niveles bajos de absentismo, más de una de cada cuatro (27,6%) afronta niveles altos, y un 33,5% de las compañías afirma que el problema ha aumentado desde la pandemia. El estudio también señala que el impacto del absentismo es fundamentalmente operativo y organizativo: el 60,6% de las empresas afirma que provoca sobrecarga de trabajo para el resto de empleados, el 44,1% detecta retrasos en la atención al cliente o en proyectos, y el 43,1% señala un aumento de los costes organizativos derivados de sustituciones, horas extra o reorganizaciones internas.
Para la Cámara de Comercio de Soria, estas consecuencias son especialmente relevantes en territorios como la provincia soriana, donde predominan las pequeñas empresas y donde cada ausencia tiene un impacto inmediato en la organización del trabajo y en la capacidad de prestar servicio. Algunas de las empresas industriales consultadas por la Cámara de Comercio destacan que el absentismo laboral por incapacidad temporal se sitúa entre el 10 y el 12% de la plantilla.
En paralelo, el informe de la AIReF constata un fuerte incremento tanto en el número de bajas como en su duración, así como una elevada concentración de procesos repetidos y de bajas de corta duración que, aunque no suponen un gasto directo para la Administración, sí trasladan costes crecientes a las empresas.
La falta de coordinación entre los distintos agentes implicados —servicios de salud, INSS, mutuas y empresas— y la ausencia de sistemas de información integrados están provocando ineficiencias que repercuten directamente en la productividad, la organización del trabajo y la competitividad empresarial.
En este sentido, la Cámara recuerda que, en el caso de las bajas por contingencias comunes, el coste económico de los primeros días recae directamente sobre las empresas. Durante los tres primeros días el trabajador no percibe prestación pública, y a partir del cuarto día y hasta el decimoquinto la prestación es abonada por la empresa, lo que convierte a las bajas cortas en un coste íntegramente empresarial, sin compensación por parte del sistema público.
El Observatorio de Competitividad Empresarial también apunta que las empresas atribuyen el aumento del absentismo principalmente a factores estructurales o normativos y a problemas de motivación o cultura laboral, más que a sus propias políticas internas, lo que evidencia la necesidad de abordar el fenómeno desde una perspectiva sistémica y no exclusivamente empresarial.
El estudio de la Cámara de España revela datos significativos sobre el perfil de las personas que se acogen a estas bajas. Las empresas identifican como uno de los factores más influyentes (3,82 sobre 5) la falta de compromiso o motivación en ciertos perfiles, mencionando específicamente a los jóvenes. Por el contrario, el envejecimiento de la plantilla es considerado, en términos generales, como el factor menos influyente en el absentismo global (2,63 sobre 5). Sin embargo, este factor cobra una relevancia mayor en sectores específicos como la construcción, donde el aumento de la edad media del personal sí se percibe como un condicionante de las ausencias (3,05 sobre 5).
Ante este escenario, la Cámara de Comercio de Soria subraya la necesidad de avanzar hacia soluciones estructurales, entre las que destacan:
- La creación de un sistema de información integrado e interoperable que permita un seguimiento más eficaz y temprano de los procesos de incapacidad temporal.
- El refuerzo del papel del INSS en el control y supervisión de las bajas desde fases iniciales.
- Una mejor coordinación con la atención primaria, incorporando información sobre las condiciones reales de los puestos de trabajo.
- La implicación activa de las empresas en la prevención, la gestión responsable de las bajas y la reincorporación progresiva de los trabajadores.
- El abordaje del impacto de las listas de espera sanitarias en la prolongación innecesaria de las bajas laborales.
La Cámara considera que estas propuestas permiten mejorar la eficiencia del sistema sin menoscabar los derechos de los trabajadores y constituyen una hoja de ruta técnica y objetiva para afrontar un problema que ya no es solo sanitario o social, sino también económico y territorial.
De cara a las próximas elecciones autonómicas de Castilla y León, que se celebrarán el 15 de marzo, la Cámara de Comercio de Soria hace un llamamiento a los partidos políticos para que apuesten por una gestión de la incapacidad temporal más eficaz, equilibrada y sensible a la realidad de las empresas y del territorio.




