La presidenta de la CHD, María Jesús Lafuente, subraya que la regulación del embalse permitió amortiguar entradas de hasta 280 m³/s, limitando la salida máxima a 135 m³/s durante el episodio de lluvias intensas en Castilla y León.
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha explicado su actuación en el embalse de Cuerda del Pozo durante el episodio de lluvias intensas registrado en las últimas semanas y ha defendido que la gestión realizada permitió reducir en más de un 50% el pico de la crecida.
La presidenta del organismo, María Jesús Lafuente, ha señalado que “la gestión técnica de la salida de agua del embalse ha sido extremadamente positiva puesto que permitió reducir la fuerza de la crecida y limitar su impacto en los tramos situados aguas abajo”.
Evolución del embalse de Cuerda del Pozo durante las lluvias
Según los datos facilitados por la CHD, el 4 de febrero el embalse alcanzó 195,8 hectómetros cúbicos (hm³), coincidiendo con el margen de seguridad previsto para febrero, fijado en 53 hm³ por la Comisión de Desembalse. Este margen tiene como objetivo reservar capacidad para absorber fuertes aportaciones de agua en caso de temporales.
A partir de ese momento, la salida de agua se ajustó de forma progresiva:
- Inicialmente: 4 m³/s, después 12 m³/s.
- El 5 de febrero: 23 m³/s.
- En días posteriores: hasta 45 m³/s ante nuevas lluvias.
El 10 de febrero, con un nuevo episodio de entradas muy elevadas y un volumen almacenado de 230 hm³, la CHD elevó el desembalse a 65 m³/s. Posteriormente, el caudal aumentó a 100 m³/s, 120 m³/s y alcanzó un máximo de 135 m³/s en la presa.
La Confederación ha aclarado que en la primera estación de control situada aguas abajo se registraron picos de hasta 150 m³/s, al sumar aportaciones adicionales en ese tramo del río. No obstante, insiste en que la salida máxima desde la presa fue de 135 m³/s y que cada maniobra contó con aviso previo.
Reducción del pico de crecida en más del 50%
El organismo de cuenca concluye que la presa logró reducir la crecida en más de la mitad, al pasar de entradas puntuales cercanas a 280 m³/s a una salida máxima de 135 m³/s.
En la zona de San Esteban de Gormaz, el pico observado se situó en torno a 330 m³/s. Según la CHD, sin el efecto de regulación del embalse, la crecida habría podido alcanzar valores significativamente más elevados.
Activación del INUNCYL y cadena de avisos a la población
En cuanto a la información trasladada a la ciudadanía, la actuación se enmarca en el Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones en Castilla y León (INUNCYL), dependiente de la Junta de Castilla y León.
Lafuente explicó que el plan establece una cadena formal y continua de comunicación en situaciones de emergencia. La CHD remite boletines al 112 con hora, nivel, caudal y tendencia. A partir de ese momento, el sistema de Protección Civil traslada la información a los centros de coordinación y, cuando se constituye el CECOPI, este órgano se encarga de avisar a los ayuntamientos y a la población.
Desde el 26 de enero, inicio del episodio, la CHD ha emitido 67 partes de aviso hidrológico, dentro de un balance global de 2.316 avisos:
- 460 de nivel rojo
- 528 de nivel naranja
- 1.328 de nivel amarillo
Estos avisos afectaron a 124 estaciones de control y 52 tramos de cauce.
“Actuamos con criterios técnicos y prioridad en la seguridad”
La presidenta de la CHD defendió que la gestión se realizó con la información disponible en cada momento. “Aunque sea una obviedad, en enero nadie podía saber que se aproximaba un tren de borrascas de esta intensidad y duración; ni en Castilla y León ni en el conjunto de España existía entonces una previsión cerrada de los episodios que finalmente se han producido”, afirmó.
Lafuente concluyó que la Confederación actuó “con criterios técnicos, prudencia y prioridad absoluta en la seguridad de las personas”, subrayando que la regulación del embalse de Cuerda del Pozo fue determinante para amortiguar el impacto de las crecidas en la provincia de Soria y en los municipios situados aguas abajo del río Duero.





