viernes 12 agosto, 2022
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El almarceño Gregorio Mediavilla cumple 100 años

El acto ha comenzado con una misa en la Iglesia de Santa Lucía a las 12.00h, donde Gregorio se casó con Esperanza, y a continuación se ha hecho entrega del pergamino y la placa conmemorativa por parte de la Diputada de Servicios Sociales, Eva Muñoz, y la alcaldesa de Almarza, Ascensión Pérez le ha entregado un obsequio por parte de toda la corporación.

Gregorio nació en San Andrés de Soria el 29 de junio de 1922; el día de San Pedro, hijo de Anselmo y Teodora. Creció en el seno de una familia de siete hermanos, él ocupaba el cuarto lugar. Su infancia discurre feliz en San Andrés, hasta que con tan sólo 9 años quedó huérfano de padre, su madre al quedar viuda con poco más de cuarenta años y con dificultades para sacar adelante a la familia, decide que pase un tiempo con unos tíos en Peñaloscintos, localidad perteneciente al municipio de Ortigosa de Cameros en la Rioja. “Allí fui a la escuela dos inviernos, hasta que cumplí los 11 años,” recuerda con cariño el nombre de su maestro: D. Pantaleón Garcés, “una persona extraordinaria”, añade.

Durante su infancia y juventud trabajó duramente en las labores del campo, picando leña, arreando el ganado por la Sierra de Cameros hasta Logroño, fue también tratante de ganado en Extremadura. “El Negro” apodo que heredó de su madre “la Negra”, es como le conocen en esta Zona y en casi toda la Provincia de Soria. Viajó a Argentina dos meses a visitar a unos tíos que residían en Buenos Aires y con intención de buscar un mejor porvenir, finalmente decidió regresar a su pueblo.

En 1947 con 26 años, se casa en Almarza con Esperanza Jiménez, natural de Portillo de Soria; el matrimonio se traslada a vivir a Almarza donde abrieron la carnicería “Mediavilla” que ha estado en funcionamiento hasta hace poco más de un año.

Gregorio enviudó hace 20 años, se muestra orgulloso de sus dos hijos y de sus nueras con quien convive, está muy agradecido por los cuidados y atenciones que le prestan. Goza de una excelente memoria, es un buen conversador y una persona sociable y campechana. Disfruta charlando con los vecinos de Almarza en la Plaza donde tiene su residencia y pasa parte del año. Con todos ellos mantiene una relación cordial y cercana, disfruta y agradece que se acerquen a saludarle.

Echa de menos y lamenta la falta de oportunidades para los jóvenes en los pueblos y recuerda con añoranza el Mercado de cereales y ganado en Almarza los sábados, el bullicio de la gente, los comercios y los numerosos establecimientos que hoy ya han desaparecido.

Espera con ilusión el día de su Centenario para poder compartir con su familia y vecinos un momento tan entrañable y emotivo.

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