miércoles 10 agosto, 2022
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El embalse de la Cuerda del Pozo se encuentra al 66,28 %

Las precipitaciones registradas en el entorno de la Cuerda del Pozo durante la semana alcanzan los 42,10 l/m2

El embalse de la Cuerda del Pozo contiene actualmente 164,887  hectómetros cúbicos de agua, el  66,28 por ciento de su capacidad total que asciende a 248,776 hectómetros cúbicos. La semana pasada contenía 161,017 hectómetros cúbicos, el 64,72 %.

El año pasado por estas mismas fechas este embalse de la cuenca hidrográfica del Duero recogía 202,829 hectómetros cúbicos de agua, el 81,53 por ciento de su capacidad.

La salida media diaria de agua se sitúa actualmente en 1,00 metros cúbicos por segundo. El balance hídrico de la semana ha sido de 3,870 hectómetros cúbicos.

Las precipitaciones registradas durante la pasada semana en la zona del embalse han sido de 42,10 litros por metro cuadrado.

Historia

La Confederación Hidrográfica del Duero es el organismo encargado de la gestión de las aguas en la cuenca del Duero. Depende del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

La Administración de la CHD abarca un territorio de más de 83.000 km de cauces de distinta entidad. Se encuentran dispersos a lo largo de siete comunidades autónomas.

En los últimos tiempos ha asistido a significativos cambios simultáneos a los experimentados por la administración pública del agua en España.

Las formas de organización para la gestión del agua son tan antiguas y cambiantes como la propia historia del hombre. Se puede afirmar que esa organización es, de alguna forma, la manera de arbitrar vínculos entre las diferentes comunidades sociales.

La gestión del agua en España no se planteó como un aspecto importante a tener en cuenta hasta el siglo XIX. Fue cuando se cuestiona el agua como un bien fundamental para el desarrollo y prosperidad de los pueblos. Aunque todavía sin concederle el valor económico que actualmente se le reconoce.

En esa época se comienzan a reclamar actuaciones del poder político para encontrar soluciones de futuro y a hablarse de planificación. Se dan los primeros pasos para la incorporación de los temas hidráulicos dentro de la problemática administrativa del Estado.

En 1864 se encargó a la Junta Consultora de Caminos, Canales y Puertos la redacción del programa para el estudio hidrológico de las cuencas de los ríos a través de su sección de aguas.

En 1865 una Real Orden de 29 de julio crea las Diez Divisiones Hidrológicas vigentes. Pasaron por una serie de supresiones y reapariciones para quedar definitivamente transferidas en 1899 a las Jefaturas Provinciales. Fue allí donde se crearía una sección especial de aguas para ellas. Es la época de la promulgación de la Ley de Aguas (1879) que no tuvo en cuenta, cuestiones como la calidad de agua. También la regulación de caudales mediante embalses o la estrecha relación existente entre aguas superficiales y subterráneas. Con la perspectiva que podemos aplicar hoy tampoco contaba con los ecosistemas fluviales asociados, entre otros.

Con el paso del tiempo se producen cambios de mentalidad. Se considera al agua como fuente de vida y desarrollo de un territorio. Esto hace posible que en la década de los 20 del siglo XX se creara en 1926 las Confederaciones Sindicales. Fueron obra del entonces Ministro de Fomento, Rafael Benjumea. Fue el germen de las futuras Confederaciones Hidrológicas. De hecho, el año 1926 supone un antes y un después en la estructura hidrológica española. Fue cuando se creó la primera Confederación Hidrográfica en torno al río Ebro.

En lo relativo al Duero, por Real Decreto de 22 de junio de 1927, se creó la Confederación Sindical Hidrográfica del Duero, teniendo como misión fundamental la gestión del agua de la parte española de la cuenca del Duero, garantizando la disponibilidad y la calidad de las aguas para los diferentes usos demandados.

Las competencias de las Confederaciones Hidrográficas a lo largo de su devenir han ido ampliando sus objetivos siempre acordes con las demandas sociales de cada momento. Además en la Ley de Aguas se reconoce que el agua es un recurso natural escaso, limitado e indispensable para la vida y para el desarrollo de la mayoría de las actividades económicas.

En la actualidad, la pertenencia de España a la Unión Europea ha obligado a trasponer a nuestra normativa las disposiciones emanadas desde Europa. La Directiva Marco del Agua es la Directiva 200/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 23 de octubre de 2000. Esta que debe regir la gestión del agua en toda la Unión Europea. Establece la necesidad de crear un marco de actuación que garantice la calidad de las masas de agua. También que promueva un uso sostenible. Para ello tiene que asegurar el suministro de agua en condiciones adecuadas, así como la consecución del buen estado ecológico de las aguas. Esto supone establecer un programa de medidas y sistemas de control. Para ello se deben incorporar al modelo de gestión del agua a través de la planificación hidrológica.

Se desarrolla de esta manera un modelo de gestión basado en el agua como bien público, el mantenimiento de la unidad de gestión en cada una de las cuencas hidrográficas, la íntima relación entre el ciclo del agua y su interacción con los ecosistemas, prestando especial interés a la calidad del agua y estableciendo la planificación y participación ciudadana como herramientas en la política del agua. Todo lo cual quedó de manifiesto en el denominado programa A.G.U.A. (Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua) por el entonces Ministerio de Medio Ambiente.

Estas ideas han significado una reforma en las actuaciones de las Confederaciones Hidrográficas reforzando la acción pública, adecuando los medios humanos y técnicos, incorporando criterios de eficacia en el uso del agua y de la protección y restauración de los ecosistemas, entre otras cuestiones.