La exposición reúne los proyectos galardonados del 29.ª Premio Luis Valtueña que retratan las torturas, la violencia extrema o la muerte para aniquilar la disidencia en las cárceles sirias, el hambre como arma de guerra en Gaza, la resistencia de las mujeres afganas bajo el régimen talibán y las consecuencias de la mayor riada del siglo en España.
La muestra podrá visitarse gratuitamente en el casco histórico de la ciudad, en el Palacio de la Audiencia hasta el 21 de junio.
Fotografía para pensar, sentir y no callar. Llega a Soria, un año más, la colección fotográfica de la 29º edición del Premio Luis Valtueña que organiza la ONG Médicos del Mundo, en colaboración con el Festival On Photo Soria, el apoyo del Ayuntamiento de Soria y el Ministerio de Cultura. En esta edición cuatro potentes proyectos revelan historias profundas que denuncian injusticias en Siria, Palestina, Afganistán y España y prometen no dejar indiferente a nadie. La exposición ha desembarcado en la ciudad con un recorrido con el autor de la mano del fotógrafo ganador de este año, Samuel Nacar, en un acto que ha contado con representantes del mundo de la cultura soriana y del ámbito estatal. La muestra se podrá visitar en el Palacio de La Audiencia hasta el 21 de junio.
El proyecto de Nacar, Las sombras ya tienen nombre, retrata con testimonios el horror de la cárcel de Sednaya, símbolo de la represión siria. “En la prisión de Sednaya dormíamos en la oscuridad. Nunca sabías a quién se llevarían de la celda. El prisionero era brutalmente golpeado, a veces hasta la muerte. Por la mañana, nos dábamos cuenta de que la persona que estaba a nuestro lado había muerto”, así lo cuenta Mohammad Khaled Krayem, uno de los supervivientes de las prisiones sirias.
Nacar explica que su trabajo busca desentrañar el funcionamiento de los sistemas de represión y tortura en Siria: “durante 10 años no sabíamos qué sucedía dentro de Sednaya y cómo operaba el sistema autoritario de Bashar Al Asar”. Junto al equipo de la revista 5W, Nacar añade, “hemos intentado comprender las microhistorias de cada protagonista para contar la macrohistoria de los casi 150.000 desaparecidos que se calcula que hay en Siria”.
Las series finalistas abordan problemáticas de enorme complejidad y plena actualidad. El fotógrafo palestino Jehad Alshrafi presenta Muerte eterna, un trabajo que documenta la realidad actual de Gaza, donde el hambre se ha convertido en una escena cotidiana de muerte. “Fotografié esta serie mientras yo mismo vivía la hambruna, experimentando la misma escasez, el miedo y agotamiento físico que soportaban las personas que aparecen en mis imágenes”, detalla. Su objetivo, afirma, es que las fotografías “transmitan el peso de esa verdad sin distorsiones ni dramatizaciones, como un llamamiento a la humanidad, la dignidad y la responsabilidad”.
La fotógrafa italiana Valentina Sinis nos traslada al corazón de Afganistán con Si las mujeres afganas desvelaran sus historias, una serie que retrata la resistencia silenciosa de las mujeres que viven bajo régimen talibán. “Vivimos en un mundo en el que la lucha de las mujeres afganas es cada vez más invisible. Por eso, cada oportunidad de compartir incluso un pequeño fragmento de su realidad cotidiana es una oportunidad para decirle al mundo: Seguimos aquí y no nos rendiremos”, subraya.
Cierra la selección Nadie llegó a tiempo, del fotógrafo español Santi Palacios, varias veces reconocido por este premio. En esta ocasión, Palacios documenta la mayor riada del siglo en España, ocurrida en la Comunidad Valenciana, e interpela directamente al espectador con preguntas que invitan a la reflexión sobre la gestión de emergencias y la responsabilidad institucional.
La inolvidable María Clauss: la fotógrafa de la memoria
La exposición reserva un espacio especial para rendir homenaje a María Clauss, fotógrafa onubense y primera mujer en recibir el Premio Luis Valtueña. A través de su serie Donde no habite el olvido, Clauss trabajó por recuperar la memoria de las víctimas represaliadas de la Guerra Civil española y de sus familiares, aún en busca de verdad, justicia y reparación. María falleció en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que perdió la vida junto a su marido, el periodista Oscar Toro.
El enclave: El Palacio de la Audiencia de Soria
El Palacio de la Audiencia de Soria, que acoge la 29.ª edición del Premio Internacional de Fotografía Humanitaria Luis Valtueña, es uno de los espacios más reconocibles del casco histórico de la ciudad. Situado en la Plaza Mayor y construido en el siglo XVIII sobre un antiguo palacio renacentista, el edificio ha tenido diferentes usos a lo largo de su historia -ayuntamiento, cárcel o sede de la Audiencia Provincial- hasta convertirse en el actual centro cultural de referencia de Soria.
La celebración de esta exposición en el Palacio de la Audiencia conecta además con el momento que vive la ciudad en donde la fotografía se afianza, marcada la recién iniciada actividad del Centro Nacional de Fotografía. La llegada de proyectos expositivos de alcance internacional como el Premio Luis Valtueña refuerza la alianza de este certamen con el Festival On Photo como apuesta de referencia cultural y sitúa a Soria como un espacio cada vez más vinculado a la fotografía documental y al fotoperiodismo, tan necesarios en la actualidad.
La 29.ª edición del premio es posible gracias al apoyo de Fujifilm España y la Fundación SEUR, así como sus actividades en Soria gracias a la colaboración del Festival On Photo Soria, el Ayuntamiento de Soria y el Ministerio de Cultura.
EL PREMIO
El Premio Luis Valtueña rinde homenaje a cuatro cooperantes de Médicos del Mundo, Flors Sirera, Manuel Madrazo, Mercedes Navarro y Luis Valtueña, asesinados en 1995 y 1997 mientras asistían a población civil en conflictos armados. Luis Valtueña era también fotógrafo, lo que da nombre a este galardón.
Desde Médicos del Mundo subrayan que, casi tres décadas después, “el Premio Luis Valtueña continúa visibilizando a través de la fotografía la dignidad humana y tiende puentes entre el sufrimiento y la acción, recordando que no puede haber salud sin justicia ni injusticia que deba permanecer en silencio”, señala Nora Mora, comisaria de la exposición.





