Tomás Cabezón sale en defensa del ex alcalde burgense Jesús Alonso

         

El diputado nacional por el PP de Soria, Tomás Cabezón, ha emitido un carta en la que apoya al ex dirigente de El Burgo de Osma, tras las declaraciones realizadas en el pleno de la pasada semana de la villa burgense:

     

La memoria puede convertirse en una poderosa arma contra la injusticia cuando esta se disfraza con los ropajes de una malversación del pasado. Esta carta quiere ser, en primer término, un ejercicio de memoria. Jesús Alonso es un compañero leal, honesto y comprometido con el Partido Popular de Soria y es, sobre todo, un ser humano decente que siempre ha desplegado bonhomía, sensatez y calidez entre todos los que han tenido la fortuna de relacionarse con él, dentro y fuera de la política. Aparte de todo ello, ha sido Alcalde de El Burgo de Osma gracias a una apabullante mayoría absoluta otorgada por sus paisanos y Procurador en las Cortes Regionales por decisión, también mayoritaria, de todos los sorianos. Se reveló como un bastión de estabilidad, de solidez gestora y de normalidad democrática –que hoy echamos de menos- en el ejercicio de su cargo. En los últimos días, se ha visto en la tesitura de tener que romper con la norma de discreción que se autoimpuso tras su voluntario abandono de la política, para salir al paso de una deliberada campaña de desprestigio de la que ha sido objeto su mandato, a través de un inoportuno cuestionamiento de su labor como Alcalde de la Villa episcopal. Ignoro –aunque no es difícil de imaginar- las razones que han llevado a esta situación y quizás sean lo menos importante; conozco, sin embargo, las consecuencias a las que puede llevar el juicio frívolo e inconsistente de una labor de años, que no son otras que el descrédito injusto y la culpabilización de los eventuales errores que surjan hoy. La falta de elegancia puede disculparse en un político, porque al final se trata de una virtud personal más que política, pero el respeto al legado de los que nos han antecedido en el ejercicio de un cargo público constituye un deber que tiene mucho que ver con la responsabilidad que está obligado a exhibir un político que se precie. Si hoy me atrevo a dar el paso de reivindicar el legado de Jesús Alonso, es porque siento la obligación de poner en valor no solo lo que es, sino lo que representa: el compromiso activo de trabajo por y para su pueblo y su provincia, nuestra provincia. Él, junto con los cientos de alcaldes y concejales del Partido Popular que son y han sido, constituye la mejor parte, la más valiosa de nuestra organización: la de la política de entrega y esfuerzo por Soria, sin esperar recompensas o reconocimientos. Nos movemos en un escenario político más enrarecido y tóxico cada día,  en el que prima el interés a corto plazo sobre la defensa del bien común; por eso es importante mantener el pulso y la determinación en el ámbito más cercano, que es el de nuestro pueblo y el de nuestros vecinos. En esta batalla contra el olvido, la despoblación, el abandono o, sencillamente, la desesperanza, personas como Jesús Alonso han bregado con la fuerza de su convicción y lo han hecho con una honradez y generosidad que nadie tiene derecho a poner en duda. No basta con salir triunfante de una escaramuza para arrogarse la potestad de criticar frívolamente la labor de quien ha librado y ganado  auténticas guerras sin perder en el proceso ni un ápice de dignidad. Sirva todo lo dicho como homenaje de respeto y reconocimiento a Jesús Alonso, a su lealtad y a la capacidad que ha mostrado para conducir la política local por derroteros de seriedad, diálogo y elegancia.