martes 24 mayo, 2022
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Una investigadora de Soria recibe una beca para realizar su posdoctorado en el IRB Barcelona

Cristina Mayor Ruiz, recibe la ayuda en el marco del programa de becas de posdoctorado Junior Leader, que ha concedido un total de 45 becas en 2021 a investigadores excelentes.

La convocatoria persigue un doble objetivo: apoyar al mejor talento español y portugués manteniéndolo en su país con las mejores condiciones para llevar a cabo sus proyectos así como internacionalizar el sistema de investigación de España y Portugal, atrayendo a prometedores investigadores internacionales.

La Fundación ”la Caixa” ha concedido 45 becas de posdoctorado a investigadores que llevarán a cabo sus proyectos en universidades y centros de investigación de referencia en España y Portugal. De esta manera, la entidad apoya a jóvenes talentos y fomenta la investigación innovadora y de alta calidad en la Península Ibérica. Entre los premiados, hay una joven soriana, a la que se ofrece un entorno atractivo para realizar sus proyectos.

El programa de becas de la Fundación ”la Caixa” es el más importante de los que promueven entidades privadas de España y Europa, tanto por el número de becas convocadas como por la variedad de las disciplinas. El objetivo de estas ayudas de posdoctorado, a las que la entidad ha destinado 11,28 millones de euros en 2021, es retener talento local de excelencia, así como atraer a investigadores extranjeros, ofreciéndoles salarios competitivos y oportunidades complementarias para la capacitación en habilidades transversales.

Programa de posdoctorado Junior Leader

Cofinanciado por la Comisión Europea a través de la Acción Marie Skłodowska-Curie COFUND, en el marco de Horizonte 2020, este programa está destinado a la contratación de investigadores excelentes, de cualquier nacionalidad, que deseen continuar su carrera investigadora en territorio español o portugués en las áreas de las ciencias de la salud y de la vida, la tecnología, la física, la ingeniería y las matemáticas.

Estas becas de posdoctorado, que tienen una duración de tres años y una dotación de 305.100 euros por beca, incluyen un programa de formación complementaria, con el objetivo de consolidar las habilidades de investigación y fomentar la carrera científica independiente como opción de futuro profesional tratando temas como el liderazgo, la resolución de conflictos o la comunicación.

En esta convocatoria, más de 700 personas han aplicado para optar a una de las becas. De los 45 seleccionados, 20 son españoles (de 14 provincias) y 25 extranjeros (procedentes de 14 países distintos).

Una de las becadas es Cristina Mayor Ruiz, nacida en Soria en 1989. Estudió biotecnología y se doctoró en 2017 bajo la supervisión de Óscar Fernández-Capetillo en el CNIO (Madrid), donde investigó nuevos mecanismos de resistencia a los tratamientos anticancerígenos. En 2018, con el apoyo de las becas posdoctorales EMBO y Marie Curie, se unió al grupo de Georg Winter del CeMM (Viena), donde sus intereses en investigación se centraron en diferentes aspectos de biología química y degradación dirigida de proteínas (TPD). Durante su posdoctorado, fue pionera en el mapeo de los efectores que rigen la eficacia de la TPD y en el desarrollo de estrategias para descubrir fármacos degradadores. Desde enero de 2021, dirige el laboratorio de degradación dirigida de proteínas y descubrimiento de fármacos del IRB Barcelona. Su investigación se centra en el desarrollo de estrategias para identificar degradadores monovalentes y otros fármacos dimerizadores con interés terapéutico, y el abordaje de aspectos biológicos que se benefician de la alta resolución cinética de la TPD o bien que implican una dinámica de (des)regulación por E3.

Acerca de su proyecto:

A pesar de los enormes avances en el descubrimiento de fármacos para el tratamiento del cáncer, más del 80 % de todas las proteínas humanas siguen estando fuera del alcance de los medicamentos tradicionales denominados inhibidores. Estos agentes solo son adecuados contra proteínas con bolsas accesibles y suelen bloquear un número reducido de actividades proteínicas.

La degradación dirigida de proteínas (TPD) promete superar estas limitaciones. La TPD se basa en fármacos denominados degradadores que utilizan la propia maquinaria de destrucción de proteínas de la célula para la eliminación de proteínas relevantes para una enfermedad. Esta estrategia ha permitido actuar sobre proteínas que hasta ahora se consideraba que no podían atacarse con fármacos, lo que inaugura un nuevo paradigma en el descubrimiento de medicamentos. El objetivo es ampliar el conjunto de recursos de la TPD. En particular, y debido a la imperiosa necesidad clínica, pretende encontrar degradadores innovadores útiles para el cáncer de páncreas. Sacando partido del desarrollo de fármacos innovadores, espera ampliar los límites de la TPD para ofrecer nuevas opciones terapéuticas contra dianas que hasta ahora han sido inaccesibles con los tratamientos farmacológicos tradicionales.