La Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes (UNASPI) quiere manifestar públicamente su profunda preocupación ante «la situación de extrema gravedad que atraviesa el sector primario». «La combinación de una inflación desbocada en los costes de producción y la inacción política y sindical, está llevando a miles de familias dedicadas a la agricultura, la ganadería y la pesca al borde de la desaparición» indican.
Desde UNASPI denuncian un encarecimiento «sin precedentes, de los combustibles, fertilizantes, productos fitosanitarios e insumos esenciales para nuestra actividad, haciendo que producir sea, en muchos casos, más caro que el valor de nuestros productos a la hora de venderlos. A esta asfixia se suma la caída de los precios actuales y las previsiones negativas a futuro para el cereal y otros productos agrícolas, dejando a los productores sin margen de maniobra ni rentabilidad».
La unión sigue apuntando a la entrada en vigor de tratados comerciales como Mercosur. La tilda de «una amenaza directa a nuestra soberanía alimentaria. Estos acuerdos facilitan la entrada de productos de terceros países que no cumplen con las estrictas exigencias sanitarias, ambientales y laborales de la Unión Europea, generando una competencia desleal que hunde nuestros mercados y pone en riesgo el futuro de nuestras explotaciones. Y también pone en riesgo la salud de la ciudadanía por el uso de sustancias nocivas para la salud, como estamos viendo en las últimas semanas en las numerosas alertas sanitarias en productos agroalimentarios provenientes de los países de Mercosur».
Por otro parte, UNASPI lamenta y critica duramente la postura de los sindicatos agrarios tradicionales. «Consideramos que estas organizaciones han blindado su posición de poder, priorizando el mantenimiento de sus cargos y privilegios por encima de la defensa real de los profesionales del campo, a través de las modificaciones de la Leyes de Representación agraria que, en algunos casos ni siquiera contemplan las elecciones al campo, situación que vulnera gravemente el derecho constitucional a la representación» afirman.
«Resulta inaceptable que se impida la participación de organizaciones de nueva creación y que no se fomente una unión real del sector por miedo a perder cuotas de representación. Al no admitir voces críticas ni posturas discrepantes, los sindicatos se han convertido en estructuras estancas que se limitan a gestionar subvenciones, olvidando que el verdadero problema es de modelo actual del sector primario y de falta absoluta de rentabilidad, que impide la viabilidad de las actuales explotaciones y el relevo generacional en el sector» indican.
Para UNASPI la solución «no pasa por parches temporales o ayudas asistenciales. Es necesaria una reforma estructural profunda que»:
- Garantice la viabilidad económica de las explotaciones.
- Recoja la problemática real de quienes viven y dependen exclusivamente de la producción primaria y plantee soluciones con sentido común, que realmente puedan ser asumidas por los productores y garanticen su continuidad, el relevo generacional y las soberanía alimentaria.
Desde UNASPI aseveran que seguirán «trabajando para ser la voz de aquellos que exigen un cambio de rumbo, defendiendo un sector primario digno, rentable y con futuro para las próximas generaciones de agricultores, ganaderos y pescadores.»




