jueves 6 octubre, 2022
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Analistas Financieros Internacionales y Caja Rural analizan el contexto económico actual

En los últimos meses España ha experimentado una coyuntura de aumento de precios no observada desde mediados de los años 80. Si bien todavía no se observan efectos de segunda ronda sobre los salarios (en parte gracias a las expectativas), la relación de los precios con las cadenas de suministro y procesos productivos mantienen las perspectivas inflacionistas de los próximos meses en niveles elevados.

En comparación con sus pares europeos, España será uno de los países menos castigados por la dependencia energética, pero no será ajeno a las políticas de racionamiento que imponga la Comisión Europea. Por lo tanto, resulta necesario implementar medidas de acompañamiento a los sectores económicos que resulten más afectados para intentar mitigar los efectos negativos que se puedan derivar de esta situación.

El mercado de trabajo mantiene su dinamismo en el segundo trimestre de 2022, aunque las perspectivas para 2023 son menos halagüeñas, consecuencia de los riesgos de deterioro cíclico que se anticipan para el cuarto trimestre del año y siguientes trimestres debido al shock energético y a los estrechos vínculos comerciales con los países centroeuropeos.

Las altas presiones inflacionistas y los problemas en las cadenas de suministro también se han hecho notar en los diferentes sectores institucionales con efectos heterogéneos. En el contexto actual, la implementación de un plan de consolidación fiscal que asegure la sostenibilidad de las cuentas públicas y que evite episodios de fragmentación financiera en el seno de la Unión Europea resulta fundamental.

Las perspectivas inflacionistas de los próximos meses se mantienen en niveles elevados

España no es ajena al contexto de precios internacionales, lo que ha llevado a experimentar una coyuntura de aumento de precios no observada desde mediados de los años 80. La tasa de variación anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) general se situó a mitad del año (junio 2022) en el 11,5% en la provincia de Soria; lo que posiciona a la provincia por encima del 10,2% de la media nacional, pero levemente por debajo de la media de Castilla y León, que ascendió hasta el 11,6%. Asimismo, estas cifras se encuentran por encima de las registradas en el mes de marzo (10,6%; 9,8%; y 11,0%, respectivamente), y suponen un nuevo máximo desde 1985.

Por su parte, la inflación subyacente (es decir, el índice general sin tener en cuenta alimentos no elaborados ni productos energéticos) se sitúa en el 4,5% en la provincia, mientras que la media nacional fue del 5,5%; 7,0 y 4,6 puntos porcentuales (p.p.), respectivamente, por debajo del IPC general. La amplia diferencia entre el índice general y el subyacente pone de manifiesto las principales causas de las altas cifras de inflación actual, y es que las partidas que más han visto incrementados sus precios son aquellas relacionadas con la energía y los alimentos.

A pesar de la extensión del actual periodo inflacionista, parece que los efectos de segunda ronda (en términos de espiral inflación-salarios), todavía no se están produciendo, en parte gracias al anclaje de las expectativas; y es que los agentes económicos (empresas y hogares) perciben que el actual periodo inflacionista, a pesar de su duración, continúa siendo un episodio temporal que no se ha enquistado en la economía española y que se desvanecerá tan pronto como se disipen las actuales circunstancias de la coyuntura
internacional.

Sin embargo, como sucede en el resto de economías, los bienes y servicios que configuran la cesta de la compra están sujetos a las diferentes cadenas de suministro y procesos productivos antes de ser adquiridos por los consumidores finales y, por lo tanto, también lo está su precio.

Al observar la evolución de los Índices de Precios Industriales (IPRI) y del IPC de Bienes Industriales, se concluye que: i) los costes de los insumos y el aumento de márgenes de las empresas industriales son los principales determinantes del IPRI, mientras que, ii) las empresas distribuidoras están trasladando este aumento a sus precios finales. Estos mecanismos aumentan la probabilidad de efectos de segunda ronda, por lo que cada vez se antoja más necesario un pacto de rentas que reparta el coste de la dependencia energética exterior entre todos los agentes.

En este contexto, las perspectivas inflacionistas de los próximos meses se mantienen en niveles elevados debido, fundamentalmente, a cuatro factores: i) el corte de suministro de gas por parte de Rusia, ii) las limitaciones en la capacidad de refino del crudo, iii) el contagio de la evolución de los precios de la energía al resto de componentes de la cesta de la compra de los hogares, y iv) los ataques rusos al puerto de Odesa, desde dónde deberían salir los excedentes de grano y cereal ucraniano.

En comparación con sus pares europeos, España será uno de los países menos castigados por la dependencia energética, pero no será ajeno a las políticas de racionamiento que imponga la Comisión Europea

La escalada del precio del gas, ante el riesgo de un incompleto restablecimiento del suministro ruso, ha llevado a la Comisión Europea a diseñar un plan de racionamiento de su uso. Este plan, especialmente dirigido a empresas, tiene en cuenta la dependencia energética de las mismas.

Analizando el peso que representa el consumo energético sobre el total del Valor Añadido Bruto (VAB) por sector productivo en España1 , los resultados muestran que la industria metalúrgica es la actividad económica con mayor dependencia energética; ya que el consumo energético representa casi el 80% de su VAB. A este sector le siguen la extracción de productos no energéticos; la industria química y farmacéutica; y otros productos minerales no metálicos, cuyos consumos energéticos representan alrededor del 40% del
VAB que generan.

Poniendo el foco en cuáles son las actividades más dependientes de energía, pero procedente de Rusia, se obtiene que estas son: i) la industria extractiva; ii) la industria química y farmacéutica; y iii) el sector del transporte y almacenamiento. En todos estos sectores, la energía importada de Rusia supera el 1,5% del total del consumo que realizan (en comparación con el 5% que representan en sus equivalentes en el área euro), lo que les hace más vulnerables ante un corte, total o parcial, del suministro energético en los
próximos meses y, probablemente, algunos de los sectores intensivos en energía que más tengan que racionalizar su actividad económica durante los próximos meses, según el Plan de la Comisión.

Además, el sector del transporte y almacenamiento, así como la industria química y farmacéutica, son sectores con un importante peso en la economía española (y soriana), generando un 3,5% y un 0,9%, respectivamente, del total del VAB español. En lo que respecta a la economía soriana, estos sectores tienen un peso del 4,3% y 0,7%, respectivamente.

Atendiendo al conglomerado de los 10 sectores económicos con mayor dependencia energética presentados en la Figura 3, estos representan un 9,6% del VAB español, y hasta el 16,5% en el caso de la economía soriana, lo que pone de manifiesto el potencial impacto de un corte de suministro energético en la eurozona y de la política de racionamiento planteada por la Comisión.

No obstante, la comparativa por países europeos sugiere que España será uno de los menos castigados por esta situación (Alemania e Italia son los países más sensibles, y en particular, sus respectivas industrias químicas y farmacéuticas), pero no será ajeno a las políticas de racionamiento que imponga la Comisión.

En cualquier caso, el racionamiento energético no sólo atenderá a la relevancia de la actividad económica, sino también a la clasificación que haga cada Estado miembro de sectores críticos para garantizar el mínimo impacto posible sobre la ciudadanía.

En este sentido, el Plan de Reducción de la Demanda de la Comisión Europea también ayuda a los Estados Miembros a identificar y priorizar estos sectores críticos, entre los que, de momento, se incluyen los servicios relacionados con la salud, la alimentación, la seguridad, la refinería y la defensa. De este modo, será necesario implementar medidas de acompañamiento a los sectores económicos más afectados por el racionamiento energético desde la política fiscal para intentar mitigar todos los efectos negativos que se puedan derivar de esta situación.

El mercado de trabajo mantiene su dinamismo en el segundo trimestre de
2022, aunque las perspectivas para 2023 son menos halagüeñas

El mercado de trabajo mantiene su dinamismo en el segundo trimestre de 2022 (2T22) tanto en la media nacional como en la provincia de Soria, tal como reflejan los últimos datos de la Encuesta de Población Activa. De este modo, el 2T22 cierra con 383.300 ocupados más y 255.300 parados menos en la media española, lo que ha permitido reducir la tasa de paro hasta el 12,5%.

El avance en cantidad se ha acompañado también por la calidad de este, tanto por la creación de empleo en el sector privado, como por la apuesta por el indefinido frente al temporal, y por el aumento de la jornada laboral. Por su parte, Soria ha registrado 1.400 ocupados adicionales en el 2T22 y 300 parados menos, lo que sitúa la tasa de paro de la provincia en el 7,2% (0,9 puntos porcentuales por debajo de lo registrado en el 1T22).

Las perspectivas económicas para el 3T22 son también positivas y deberían contribuir a seguir mejorando los registros laborales, aun cuando casi todos los indicadores se encuentren en su mejor situación de la serie histórica. No obstante, la propia moderación de las tasas de crecimiento de la ocupación prevista para la segunda mitad del año, junto con los riesgos de deterioro cíclico que se anticipan para el 4T22 y siguientes trimestres – consecuencia del shock energético y los estrechos vínculos comerciales con los países centroeuropeos -, traerán consigo unos datos de empleo que romperán con la dinámica a partir de finales de año y pondrán en jaque la creación de empleo prevista para el 2023.

Las altas presiones inflacionistas y los problemas en las cadenas de suministro también se han hecho notar en los diferentes sectores institucionales

En términos del ahorro, el entorno de altas presiones inflacionistas y problemas en las cadenas de suministro, intensificados por el comienzo del conflicto bélico en marzo, se ha hecho notar en los diferentes sectores institucionales y con efectos heterogéneos.

Por un lado, los hogares han visto reducida su capacidad adquisitiva por un aumento significativo de su gasto final en términos corrientes, altamente motivado por el fuerte aumento de los precios en estos trimestres. El recurso al ahorro ha sido fundamental para acometer estos incrementos del gasto, si bien se sitúa ya en niveles mínimos desde el comienzo de la pandemia, como consecuencia del fuerte alza de los precios.

De cara a los próximos trimestres, si bien aún queda algo de margen en el ahorro de los hogares para hacer frente a la alta inflación, los riesgos de no completar la recuperación íntegra del consumo siguen aumentando. La pérdida de poder adquisitivo podría derivar en un recorte del gasto en la segunda mitad de año, con especial énfasis sobre el gasto más discrecional (como hostelería, restauración o bienes duraderos, entre otros), que representa el 26% del total.

Por otro lado, la resistencia de la demanda sigue apoyando la mejora del ahorro empresarial y apuntala la evolución positiva de los márgenes por el incremento de los precios por encima de los costes en algunos sectores. El temor a una posible recesión europea a partir del cuarto trimestre de 2022, derivada del temor a un corte en el suministro de gas por parte de Rusia, impactará en las decisiones de inversión empresarial a partir del tercer trimestre de este año, aunque la mayor ejecución de los fondos Next Generation EU podría limitar este impacto negativo.

Asimismo, los buenos datos de recaudación y el desempeño del mercado laboral apoyan la reducción del déficit en las Administraciones Públicas. De cara al segundo semestre del año, se espera que la recaudación continúe con la positiva tendencia iniciada en la segunda parte del año 2021. La recaudación se verá apoyada en la inflación, así como en los buenos datos de actividad que se proyectan hasta completar el periodo estival, que, de la misma manera, se espera que continúen reduciendo el déficit por la vía de contención de los gastos.

Como consecuencia de la ya mencionada incertidumbre en torno a una posible recesión en Europa, se hace aún más necesaria la implementación de un plan de consolidación fiscal que asegure la sostenibilidad de las cuentas públicas y que evite episodios de fragmentación financiera en el seno de la Unión Europea.